NUMANCIA II, o de cómo un puñado de hispanos bajitos con mala leche humillaron repetidas veces a las águilas romanas.

NUMANCIA II, o de cómo un puñado de hispanos bajitos con mala leche humillaron repetidas veces a las águilas romanas.

NUMANCIA II, o de cómo un puñado de hispanos bajitos con mala leche humillaron repetidas veces a las águilas romanas.

Habiendo dejado, en el capítulo anterior, a Numancia en paz con el Senado y el pueblo romanos, retomamos ahora nuestra narración señalando los funestos acontecimientos que condujeron a una nueva guerra y a la forja definitiva del mito de Numancia. Pasen, pasen y vean…

(Viene de NUMANCIA I, que cuenta los dóndes, los cómos y los porquéses que hicieron posible que la historia de la dicha ciudad figurase donde figura en los libros de Historia.)

Reconstrucción de la muralla de Numancia en su zona occidental, sobre el Duero. La posición, anchura y zócalo de piedra son seguros; la altura del zócalo es hipotética. El murete de adobe es más dudoso; probablemente la muralla tuviera un alzado parte de piedra y parte de adobe en toda su anchura, y luego un parapeto de adobe más estrecho como el aquí presentado. En todo caso, es una muralla modestísima que los romanos podían haber tomado, ya que tenían experiencias sobre fortificaciones infinitamente más potentes, como las propias de Cartago.

3.- Segunda parte de la guerra. Cónsules previos a Junior.

Una de las más interesantes barrabasadas que cometieron los romanos durante la cruzada civilizadora en el occidente hispano tuvo como protagonista al pretor de la hispania ulterior S. Sulpicio Galba, interesante personaje que, tras reunir a cerca de 30.000 lusitanos con el pretexto de concederles haciendas y puestos como funcionarios en la administración pública –ya me dirán qué hispano de pro se resiste a eso-, se pasó por la piedra de amolar a 8.000 de ellos y vendió como esclavos al resto. No obstante, algunos lograron escapar a tan astuta celada. Entre ellos estaba un tal Viriato, sujeto este que resultó ser ducho en las cosas de la guerra y las batallas y las correrías, y les dio las suyas y las de un bombero a los romanos durante cerca de diez años, hasta que éstos se lo quitaron de encima mediante el sutil e imaginativo método de sobornar a algunos de sus oficiales para que lo asesinaran.

En la necrópolis de Numancia son más frecuentes los puñales que las espadas. El tipo más habitual en toda la Celtiberia desde principios del s. III a.C. y hasta la conquista romana es el tipo llamado ‘bidiscoidal’ o ‘dobleglobular’, que inspiraría el pugio o puñal legionario romano. Son piezas elaboradas y cuidadas, a menudo decoradas con damasquinados, incluso de hilo de oro.

Esto, aunque parezca que no, viene a cuento, pues en su empeño de reclutar para la cruzada de salvación nacional contra Roma a todos los pueblos hispanos a los que lograra vender la moto, Viriato no se olvidó de mandar emisarios a las tribus celtíberas.

Éstas, viendo cómo Roma recibía collejas de todos los colores a manos de los lusitanos, se apuntaron con alegría al carro de la rebelión –ver nota nº 1 del primer artículo-. Los romanos se tomaron eso de que los celtíberos se levantaran de nuevo en armas bastante mal, así que mandaron a la citerior al cónsul Q. Cecilio Metelo con un ejército de 30.000 hombres. Metelo también era un soldado experimentado –acababa de volver de pasar unos años por Grecia exprimiendo a los macedonios- y comenzó la campaña siguiendo los pasos de Marcelo, hasta tal punto que también estuvo a punto de firmar la paz con los arévacos.

Reconstrucción del posible aspecto de las obras de cerco de Escipión ante Numancia en 134/133 a.C., a partir de los datos arqueológicos obtenidos por Schulten y las descripciones de Apiano. Los trabajos recientes pueden modificar el panorama. A la izquierda se observa una almenara preparada para hacer señales de noche; a la derecha, una bandera de tela roja para señales diurnas, según Apiano. La artillería romana en esta época era modesta, y tendría ante Numancia una función sobre todo defensiva para proteger la empalizada de ataques de los sitiados. Desde las zonas donde se ha documentado el cerco no hay alcance efectivo contra las murallas de Numancia.

Pero a la hora de estampar la x en la línea de puntos, los de Numancia y los de Termancia dijeron que nones, que pase lo de pagar tributo, lo de los rehenes y las demás cláusulas, pero que un celtíbero de pura cepa no entregaba las armas ni «jarto» cerveza –el vino aún no se había popularizado lo suficiente-, y que o bien los romanos aceptaban las nuevas condiciones, o seguían los guantazos. Esto sentó bastante mal en Roma –qué groseros, cuando ya estaba todo a punto para la firma y yo tenía encargada la toga nueva, malditos bárbaros, siempre oliendo a choto…-, así que el Senado decidió, con muchos aspavientos y muchas declaraciones sobre su importante labor democratizadora en el occidente mediterráneo, que a partir de ahora, con esos tipejos que no sabían respetar la palabra dada, no habría más condiciones que la rendición incondicional.

A página completa. Tabla comparativa simplificada de la evolución de los principales tipos de armas ofensivas en Iberia y Celtiberia. Sólo se indican algunos de los tipos más significativos en cada región. Algunas armas características de una zona pueden ocasionalmente aparecer en la otra, caso de la falcata, que a veces se ha encontrado en la Meseta.

El problema fue que entre 141 y 134 a.C. Roma decidió tirar la casa por la ventana y mandó a Hispania a toda una remesa de torpes incapaces de ver más allá de sus narices, su bolsillo y su carrera política, que se fueron comiendo paliza tras paliza a manos de los sonrientes indígenas. Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid y que Numancia tiene equipo de fútbol, haremos en clave deportiva un breve resumen de los acontecimientos subsiguientes:

-141 – 140 a.C. Quinto Pompeyo 0 – Numancia 1. Tras hacer el canelo por la meseta durante casi un año, pide conversaciones de paz con los numantinos, lo que causa que le abran un proceso en Roma.

-139 a.C. C. Popilio Lenas 0 – Numancia 0. Ni se acerca a Numancia, contentándose con hacer correrías por la meseta norte, picando un poquito aquí y un poquito allá, pero sin meterse en serio en faena.

-138 a.C. C. Hostilio Mancino 0 – Numancia 5. Fracasó al asediar Numancia y al emprender la retirada logró, gracias a una hábil, estudiada y profesionalísima maniobra, que los numantinos coparan a su ejército; tuvo que rendirse tras firmar un tratado en el que equiparaba a Numancia con Roma. Destituido, juzgado y entregado desnudo y con las manos atadas a los numantinos, estos se negaron a aceptarlo, dándole ropas y dejándole marchar.

Tabla comparativa de la evolución de los principales tipos de armas defensivas en Iberia y Celtiberia. Sólo se indican algunos de los tipos más significativos.

-137 – 135 a.C. Roma 0 – Numancia 0. Los cónsules M. Emilio Lépido, L. Furio Filón y Q. Calpurnio Pisón ni se acercan a Numancia, dando a la ciudad tres años de tregua by the face.

Pero no todo estaba perdido para Roma. Las continuas frustraciones, la pérdida de prestigio sufrida –medio mundo mediterráneo, siempre solidario, daba golpecitos con el codo al otro medio y se choteaba con poco disimulo de las desgracias de los romanos-, y el alarmante hecho de que, a la hora de reclutar soldados para Hispania, buena parte de los ciudadanos romanos decidieran que el día del sorteo ellos tenían cita con el dentista y que no iban a poder ir, hicieron ver en Roma que era necesaria la elección de un hombre providencial, un salvador de la patria, que devolviera el brillo al nombre de la República. Pero esto lo veremos en el siguiente capítulo.

 
 

(Continúa en NUMANCIA III, de la llegada de Junior y de cómo apretó las tuercas a la maquinaria romana hasta que todo terminó como ustedes saben que terminó..)

 
 

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  • La mayoría de las imágenes pertenecen al la serie de libros de Fernando Quesada publicados lo la Esfera de los Libros.
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