LA BATALLA DEL RÍO SILARIO. El fin de ¿un sueño?

Hay nombres cuyo valor mítico es superior al histórico, personajes que ya solo se explican condicionados por su carga legendaria, por la imagen… poco científica que tenemos de ellos. En realidad, incluso de los puramente históricos tampoco tenemos constancia real de su auténtica vida, pues nos basamos en opiniones, más o menos objetivas, acerca de los mismos. Así pues parece que intentar explicar un personaje como Espartaco bajo una luz completamente historicista es prácticamente imposible por su dificultad, pero, sobre todo, porque su mito es más pesado que su logos.

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Hoplómaco. El escudo circular embrazado, tomado del aspis del hoplita griego, fue reducido desde los 90-110 centímetros a solo unos 40 centímetros de diámetro. A cambio, sus dos piernas y brazo derecho estaban fuertemente protegidos con grebas metálicas y manica o protector de brazo de fieltro. El gladiador podía empuñar con la mano izquierda un daga, además de la lanza. Su casco, similar al del tracio, garantizaba una gran protección de la cara y cabeza.

Hoplómaco. El escudo circular embrazado, tomado del aspis del hoplita griego, fue reducido desde los 90-110 centímetros a solo unos 40 centímetros de diámetro. A cambio, sus dos piernas y brazo derecho estaban fuertemente protegidos con grebas metálicas y manica o protector de brazo de fieltro. El gladiador podía empuñar con la mano izquierda un daga, además de la lanza. Su casco, similar al del tracio, garantizaba una gran protección de la cara y cabeza.
No obstante, de este personaje, modificado continuamente por la literatura y el cine, hasta convertirlo en un icono ora de la libertad, ora de la lucha de clases, en realidad, históricamente hablando, poco se sabe con certeza, y las fuentes principales con las que contamos se contradicen entre sí. El historiador más cercano a esta figura fue Salustio, pero su visión, escrita en sus Historias, casi se ha perdido en su totalidad. De él nos da pinceladas biográficas Floro, pero las principales fuentes son Plutarco[1] y Apiano[2]. El primero esboza un personaje cultivado, fuerte e inteligente, quizá para contraponerlo a Craso, el segundo nos dibuja a un hombre cruel y salvaje. En lo que todos se ponen de acuerdo es que fue gladiador, aunque el cómo y el porqué sea distinto, dependiendo la fuente a la que acudas. En el libro de Fernando Quesada, Armas de Grecia y Roma, por cierto, hay un extraordinario capítulo dedicado a los gladiadores.

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Murmillo o mirmillón. Su gran scutum de tipo legionario es una rareza en la arena gladiatoria. El casco, muy decorado, lleva un pez marino (mormyr) que da nombre al tipo de gladiador. Empuñaba una espada corta y recta, protegiéndose con greba al modo arcaico (Capítulo 5), manica de fieltro, casco y escudo. El murmillo se enfrentaba normalmente a un tracio (similar, pero con escudo redondo y pequeño) y a veces al Retiario o pescador… porque, al fin y al cabo, él era un pez.

Murmillo o mirmillón. Su gran scutum de tipo legionario es una rareza en la arena gladiatoria. El casco, muy decorado, lleva un pez marino (mormyr) que da nombre al tipo de gladiador. Empuñaba una espada corta y recta, protegiéndose con greba al modo arcaico (Capítulo 5), manica de fieltro, casco y escudo. El murmillo se enfrentaba normalmente a un tracio (similar, pero con escudo redondo y pequeño) y a veces al Retiario o pescador… porque, al fin y al cabo, él era un pez.
Pero vayamos a la batalla que da título a esta entrada. Espartaco, tras rebelarse y alzar en armas a muchos esclavos, infringió serias derrotas (más cualitativas que cuantitativas) a las legiones romanas, mal dispuestas y peor comandadas. El grupo o ejército de prófugos vagó por Italia, al parecer sin saber muy bien qué hacer y con división de opiniones al respecto. Crixo y Espartaco, los dos comandantes de las tropas rebeladas, formadas no por «ninguna ciudad sino esclavos, desertores y chusma», según Apiano, contaban ya con unos 70.000 efectivos. El primero puede que abogara por quedarse en Italia, mientras que el segundo deseaba cruzar los Alpes. El caso es que se enfrentaron por separado con las legiones romanas. Crixo fue muerto mientras que sus hombres fueron derrotados, pero Espartaco venció y se le presentó expedito el camino hacia más allá de los Alpes. El caso es que no se conoce la razón, pero Espartaco no tomó esa ruta, sino que volvió a bajar hacia el sur, quizá en la esperanza de alcanzar Sicilia, campo abonado a las revueltas de esclavos.
Con Pompeyo en Hispania, sofocando el levantamiento de Sertorio, y Lúculo en Oriente, Roma dejó hacer a Craso, hombre riquísimo y que ambicionaba un triunfo sobre todas las cosas. Así, el romano se dirigió hacia el sur y aisló a Espartaco, que era traicionado por los piratas cilicios que le iban a conducir a Sicilia, erigiendo una muralla con foso de cincuenta y cinco kilómetros. Espartaco la superó, y Roma se apresuró a llamar tanto a Pompeyo como a Lúculo. Viéndose rodeado, Espartaco presentó batalla, siendo derrotado y muerto por las legiones de Craso.
Craso tuvo que compartir «honores» con Pomeyo, ya que este último derrotó posteriormente al último de los ejércitos serviles (mínimo). No le valió un Triunfo, aunque sí una Ovación. Derrotar a esclavos era una cuestión de honorabilidad… dudosa.
Las tropas de Espartaco, aparte de dejar a su líder en el campo de batalla, fueron aniquiladas. Sesenta mil vidas, más otros seis mil cautivos que, crucificados, «adornaron» la vía Apia desde Capua a Roma. Pero el legado de Espartaco, ya lo señalé al principio de la entrada, fue otro muy distinto: un mito que, como suele ser habitual, nos ha enriquecido culturalmente. Ese, por qué no, es un buen sueño.
[1] Vida de Craso (8-12)
[2] Guerras civiles (I, 116-121)
- Esta entrada ha sido creada por Blogs con Historia. La opinión que expone es particular, y puede o no coincidir con la del autor.
- El autor expondrá su opinión, si procede, en forma de comentario a esta entrada o, casi siempre, en la denominada «Ventana del Autor».
- La mayoría de las imágenes pertenecen al la serie de libros de Fernando Quesada publicados lo la Esfera de los Libros.














Estupendo blog, un saludo.
by: Pedrulo Maturulo, Dic 9th at 22:13
Me alegra que te interese… aunque me gustaría ver más actividad por aquí. Un saludo cordial. Fernando Quesada
by: Thersites, Dic 26th at 11:20
Es que algunos estamos pululando por tantas webs que no damos para tanto; pero aún te seguimos leyendo ;-)
by: Antigono, Ene 2nd at 16:24