LA BATALLA DE LEUCTRA

Epaminondas. Un nombre, seguramente conocido por muchos de vosotros. Un tebano. Un tipo que fue, ante todo, un gran trabajador, un buen innovador, un sobresaliente polÃtico y un reconocido comandante. Estamos en el año 371 a. C.

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Peltasta tracio del s. V a.C., ataviado con las caracterÃsticas botas y gorro picudo de piel de zorro, propio de climas más frÃos, con que se representa en la cerámica ática de Figuras Rojas. Lleva una pelta o liviano escudo de mimbre trenzado en forma de creciente lunar, lanza y jabalinas. Esta infanterÃa ligera especializada es precedente de los futuros tureoforos griegos.

Peltasta tracio del s. V a.C., ataviado con las caracterÃsticas botas y gorro picudo de piel de zorro, propio de climas más frÃos, con que se representa en la cerámica ática de Figuras Rojas. Lleva una pelta o liviano escudo de mimbre trenzado en forma de creciente lunar, lanza y jabalinas. Esta infanterÃa ligera especializada es precedente de los futuros tureoforos griegos.
Hoy en dÃa este personaje no es valorado como en su dÃa lo fue, seguramente porque sus cambios y la hegemonÃa que alcanzó Tebas gracias a él fue flor de un dÃa. Tras su muerte, un personaje que fue su rehén borró esa preeminencia tebana; Filipo de Macedonia, que apuntó bien todo lo que aprendió en la ciudad beocia, volvió a alterar todo el equilibrio de poder en la Hélade.
Pero volvamos a Epaminondas. Más concretamente, al año señalado. El tebano habÃa llegado a ser recientemente uno de los beotarcas que representaba a la confederación de Beocia, que tras el golpe de estado provocado ocho años antes por Pelópidas que derrocó a la sección proespartana se habÃa transformado en democrática y con cierto matiz liberador. Se encontraban en esos momentos ante los espartanos, dirigidos por uno de los diarcas: Agesilao II, en una conferencia de paz que tenÃa visos de fructificar. Una condición era fundamental para los espartanos, que llevaban años saqueando los alrededores sin que los tebanos presentasen batalla frontal. Esta condición era que los tebanos firmasen de forma individual la paz y no como representantes de la confederación. Todo parecÃa ir bien, pero Epaminondas se negó arguyendo que si Esparta representaba a los laconios, Tebas podÃa hacer lo mismo con los tebanos. Una respuesta que lleva implÃcito un sello representativo de aquel hombre: revolución. Los espartanos, muy contrariados, los expulsaron de «la mesa de negociaciones» y recibieron desde Esparta la orden de atacar Tebas.
Esta vez los tebanos presentaron batalla. Eran inferiores en número y Esparta aún era un enemigo temible. Solo ganaban en su superioridad de caballerÃa. Diez mil hoplitas frente a siete mil. Espartanos y superiores en número. Se hacÃa, pues, necesario un golpe de ingenio.
Algunos autores dudan de la causa del movimiento que los tebanos hicieron. Lo común es pensar que obedeció a la genialidad de Epaminondas, aunque hay voces que señalan que se debió, fundamentalmente, a una solución tomada a la fuerza por el devenir de la batalla. Sea como fuere, ese movimiento resultó ser demoledor y gracias a él el triunfo de los tebanos fue grande, tanto por impacto militar como polÃtico. El ataque entre dos ejércitos formados por falanges clásicas solÃa ser similar. Las lÃneas de unos chocaban y se empujaban con las del otro. El orden y la disciplina eran los protagonistas, asà como el poder de ese empuje. Las mejores tropas se solÃan situar en el flanco derecho, ya que el empuje debido a la situación de lanza y escudo se desplazaba a ese lugar. De esa manera, los hoplitas más experimentados contenÃan ese empuje. Pero los tebanos presentaron un orden de batalla distinto, ya que el Pelotón Sagrado, la élite beocia, fue situado en la izquierda. Además, frente a las convencionales ocho/doce lÃneas de fondo, presentaron cincuenta. Parece evidente entonces que el resto de sus lÃneas estaban muy debilitadas. Pero esto lo solventaron de la siguiente manera: el frente se hizo oblicuo. AsÃ, mientras que el ala izquierda barrÃa a la élite espartana debido a su contundente profundidad, el resto aún no habÃa entrado en combate. De hecho, apenas necesitó hacerlo, ya que los hoplitas lacedemonios situados en el centro y la izquierda al ver la masacre perdieron el valor y las fuerzas.
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- La mayorÃa de las imágenes pertenecen al la serie de libros de Fernando Quesada publicados lo la Esfera de los Libros.















Bueno hay que señalar que los tebanos estaban acostumbrados a luchar en falanges más profundas como se vió 50 años antes en Delio.
Respecto al resto de la formación espartana hay que tener en cuenta que se suponÃa que era la parte más débil destinada a recibir el golpe, mientras la élite con los espartitas formaba la derecha. La destrucción de la derecha espartana era inconcebible, no era un hueco como Mantinea, ni un puñado de hombres que se abrÃa paso desesperados como en Coronea, ni un combate contra tropas ligeras como Lequeo o Tegyra.
Sencillamente el frente estaba roto y el resto de la falange laconia quedaba asà amenazada por su flanco, en esas condiciones lo razonable era la retirada.
by: APV, Sep 24th at 18:31
Parece ser que quien decidió la batalla fue el Batallón Sagrado tebano, lo cual me hace preguntarme si tendrÃan algún entrenamiento de combate superior al de los espartanos; ya se que era una unidad de élite, pero derrotar a los espartanos no era moco de pavo.
by: Antigono, Sep 27th at 20:13